Caminando por ahí, una noche fresca mientras hablaba por celular, encontré un balón ponchado... tirado juntos a un área de juegos infantiles. Es así como me inspiró ese momento para escribir lo siguiente.
La ilusión perdida
Un niño, o varios no lo sé, todos ellos perdieron la oportunidad de jugar
Quizás fue un auto o era que el balón ya estuviera rompiéndose
Cualquiera que fuese la razón, por lo menos alguien se puso triste
Estas desilusiones son las que hacen a los niños sufrir, pero a la vez madurar
Comprender que no todo siempre se puede y es cuando hay que afrontar la realidad...
No hay mal que por bien no venga, podrán decir
Sin embargo, es más normal pensar a corto plazo y seguir llorando por el accidente ocurrido.
Esto mismo le pasa a las personas adultas, no con un balón precisamente
Pero si con sus sueños, con sus cuerpos, con sus corazones, y con las mimas ilusiones
Aquellos niños que ahora son adultos, se olvidan que en algún momento un balón se les reventó
Que quedaron si jugar por un corto periodo, y encontraron la felicidad en otra cosa...
Es así como descubrieron sus talentos y habilidades en otras cosas,
Sus capacidades de reaccionar a lo inesperado
Esto es importante nunca perderlo, hay que aprender a perder, así como se aprendió a ganar..
Una lección importante que de chico se tuvo y tal parece que a muchos ya se les olvidó...
